sábado, 18 de enero de 2014

Kreatives Neustadt

Neustadt an der Weinstraße

El pasado viernes día 10, herr Irsfeld, nuestro profesor de Escritura Creativa nos llevó de excursión a Neustadt.
Tras acordarme de pura casualidad el día anterior, ya en la cama y cerca de las tres de la mañana, el día siguiente fue duro de levantarse. No obstante, llegué a tiempo a la estación, me reuní con mis compañeros, el profesor llegó por los pelos, compré el billete y nos subimos al tren.

Desde Heidelberg -> 16'50€ hin- und zurück, abierto todo el día

Tardó unos 50 minutos, 35 más de lo que creíamos (muy mal informados estábamos, la verdad), y llegamos a la estación, la cual, según nos contó Herr Irsfeld, estaba repleta de tintes bávaros:




La primera parada fue, naturalmente, el objetivo de la excursión, el Hambacher Schloss
Desde la estación de buses, cogimos el 502, que pensamos que nos llevaría hasta el castillo, peeeero no. Nos dejó a mitad de camino y tuvimos que hacer una buena media hora de cuesta arriba andandito. 


Bordeándonos, y habiéndome dado cuenta de esto más tarde, estaba el Pfälzwald, el Bosque del Palatinado, un parque natural que ocupa 1.771 km2; por lo que pudimos disfrutar de unas vistas priviliegiadas (aunque nadie quiso ir por los árboles conmigo...).

Tras la caminata, llegamos a nuestro destino, el castillo de Hambacher:


El castillo de Hambacher es muy conocido por el Hambacher Fest. El Hambacher Fest fue un festival democrático nacional alemán, en un condado no político, que fue celebrado desde el 27 al 30 de mayo de 1832 en este castillo. Fue uno de las desmostraciones públicas más importantes en apoto a la unidad, libertad y democracia alemanas durante la era de Vormärz (Vormärz: wikipedia).

 
El Castillo se convirtió entonces en un símbolo de la libertad y la democracia, y hoy día encierra el Museo de la Democracia Alemana, que nos narra la historia de la censura y la libertad de prensa durante los últimos siglos, así como la historia del castillo, sus diferentes construcciones y toda la historia del Hambachar Fest.


Se trata además, de un museo muy interactivo, pues consta de varios trajes típicos que son iguales a los que fueron usados en el mismo festival:



Además, dispone a su vez de una imprenta grande y una pequeñita donde podíamos hacer nuestros propios folletines:

Es lebe die Freiheit. Hinauf, hinauf zum Schloss!
Ama la libertad. ¡Hacia arriba, hacia arriba hasta el castillo!


Tras una visita muy muy exhaustiva, tanto que más de uno se quedó frito mientras esperábamos al profesor, volvimos a los exteriores del castillo (donde descubrí una cosa que juraría que es una paellera tamaño valencia).


Y además, desde sus balcones podemos disfrutar de unas vistas preciosas de Neustadt y los pueblos cercanos.

No hace falta mencionar el por qué estratégico de esta posición tan elevada...



Acabada la visita cultural, fuimos directos a la ciudad. ¡Andando! Todos unos campeones.
De camino, vimos muchísimas puertas de garaje, verjas y demás con esta inscripción:


20*C+M+B*14

Originariamente, el CMB significa: Christus Mansionem Benedictat (Cristo bendiga esta casa); no obstante, ha desvirtuado y hay quienes piensan que se refiere a las iniciales de los tres Reyes Magos: Caspar, Melchior y Balthasar. El 2014, no hay problema, ¿no? :)
Los alemanes están acostumbrados a escribir esto en sus puertas pidiendo suerte para el año nuevo. ¡Y supongo que regalitos a los Reyes también!



Ya en el centro de la ciudad, paramos en un restaurante típico. Nuestro profesor nos invitó a una copa de vino típica de la región a cada uno, y los platos de la mesa variaron entre salchichas, quesos, cerdo y alguna que otra (pero pocas) ensaladas.

Marktplatz (Plaza del mercado), Stiftkirche (iglesia-convento)

Aunque fue poco lo que vimos de la ciudad, no tuvimos más oportunidades. La noche ya cayó y el profesor, junto con la mitad de los que estábamos, dieron la vuelta y volvieron a casa. Tres compañeros míos (Emily, David y Christian) y yo nos quedamos un poco más, buscando la vida joven de este pueblo... coooooosa que nunca llegamos a encontrar, por lo que acabamos parados en otro bar bebiendo más vino y rodeados de gente mayor.

Finalmente, sobre las 9 para llegar a las 10, cogimos el tren de vuelta a casa, de vuelta a Heidelberg, tras pasar un rato muy ameno y francamente divertido.

Parte mala: no había una sola tienda donde comprar postales.



Por último, cuelgo aquí un trabajo que he tenido que hacer para la clase sobre esta excursión (lo he acabado hoy y estoy muy orgullosa... ¡Viva el Photoshop!), que consistía en hacer un Reiseführung, una guía turística de la ciudad. Aunque esté en alemán, cuento más o menos lo mismo, pero el diseño es más que bonico, ¿eh?




"Das Feste ist zu Ende, die Erinnerung daran bleibt"
La fiesta se acabará, pero el recuerdo de esta permanecerá.

Gracias a Myn-nie por alguna de las fotos :)

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